El minuto de silencio
por - 09/12/2010 a las 22:48 (2159 Visitas)
Sinceramente creo que se ha banalizado esto de los minutos de silencio y especialmente el tema de los brazaletes negros. Desde mi punto de vista, el fútbol es un espectáculo, un show que sólo debe verse interrumpido por fenómenos o desgracias que realmente afecten a la totalidad de la afición. Me refiero a hechos como catástrofes naturales, actos de terrorismo, accidentes de envergadura (como la explosión de la pirotecnia de Benacazón) o la muerte de alguna persona que haya estado relacionada con la entidad de forma directa y notable. Incluso, recuerdo la muerte de A. Puerta, que movilizó a la sociedad sevillana en su conjunto.
Sin embargo, Luis Oliver, un señor que ha reconocido abiertamente que ha llegado a un club para hacer negocio. Un señor que no tiene derecho ni autoridad para estar donde está, tomando decisiones sin ningún tipo de respaldo accionarial... honestamente no creo que procediera el minuto de silencio ni aunque el fallecido hubiera sido él (ni que decir tiene que no le deseo la muerte). Y su padre, bueno, un señor del norte que habrá escuchado hablar del Betis en los telediarios, pues ahí tiene su minuto de reconocimiento y sus brazaletes negros, como si fuera una leyenda de nuestro club.
Un "lo siento" es un acto de grandiosidad cuando de verdad se siente. Cuando no se siente lo que se dice es básicamente un acto de cinismo y falta de respeto al fallecido. Es mi opinión, y ojalá que descanse en paz este señor desconocido para los béticos.
Al menos me alegro que nadie haya tenido la desfachatez de decir que permanecerá en el 4º anillo junto a nuestro seres queridos que, esos sí de verdad, querían al Betis por encima de sus vidas.
Por último, y sé que las comparaciones son odiosas, pero ¿no merecía el Señor Gómez Porrúa este minuto de silencio mucho más que el Sr. Oliver padre?. Pongo la mano en el fuego, y no me quemo, que ésta sí fue una muerte realmente sentida por la mayoría del beticismo. Por lo que esta figura ha supuesto y ha trabajado por y para el Betis, incluso sin llegar a sentir los colores como lo sentimos nosotros. Pero precisamente ahí reside la grandeza de esta afición, en saber devolver, multiplicando por 10, el más mínimo gesto de cariño que recibe.
By Betis4ever



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