Ya saben lo que dicen, el Real Betis Balompié no es un club de fútbol, que también, es un sentimiento. Y si tiramos de tópicos demostrados, es un sentimiento que trasciende fronteras, que se lleva en la sangre, para el cual uno nace y no se hace, que por imposible que parezca es algo que se crea y que fluye, que crece y que cuando quieres darte cuenta vives por y para él. Esta tarde, debut del glorioso en la División de Honor tras dos años de penas, se juntaban en un rincón del Actur ...