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Sala de Prensa

Bienvenida a la Asociación de ex-jugadores Beticos , 02/06/11

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por - 02/06/2011 a las 23:50 (3526 Visitas)
Buenas noches a todos y gracias por su asistencia a este acto que es mucho más que eso, un simple acto en el orden del día del club. Levanto la cabeza y se podría romper cualquier beticómetro con la milésima parte del beticismo que se respira entre los aquí presentes. Levanto la cabeza y no me puedo creer qué hago yo aquí, acartelado entre todos ustedes, figuras entre las figuras de la más que centenaria historia de este club nuestro de cada día…y de cada noche, porque vaya las noches que nos ha dado el betis…, y es que es un momento muy feliz verles a todos en la que, sin lugar a dudas, es, vuelve a ser hoy más que nunca, la casa de todos los béticos.

Sólo el hecho de volverlos a tener aquí es uno de los grandes logros de los nuevos tiempos. Y es que no podrán negarme que, a pesar de todos los pesares, este betis nuestro les sigue reservando a todos ustedes el lugar más preferencial en ese armario abierto de los sentimientos. Son muchos años, muchas VIVENCIAS, HISTORIA PURA y dura del Real Betis Balompié la que se ha escrito con la caligrafía salida de sus botas. No pueden imaginar cómo la vida de todos nosotros, los que hemos crecido en Heliópolis pero de las rayas de las bandas hacia fuera, se vertebra en base a un regate de usted, o un gol de usted, una parada de usted o incluso una mala tarde de cualquiera de los aquí presentes. Y también, no puedo dejar de resaltarlo, hasta aquellos que por cuestiones de edad, de la suya y de la mía, no tuve la fortuna de ver jugar en directo, han estado presente por mor de la memoria de quienes llegaron a estas 13 barras antes que cualquiera de los más jóvenes de cuantos aquí estamos hoy: no es cuestión de aburrirles con ejemplos, pero a base de escuchar en mi casa cómo fue aquel 2-4 en Nervión, septiembre de 1958, con don Luis del Sol rompiendo el precinto de ese lugar donde tan poco nos han querido..y tan poquísimo que nos importa!, hay momentos en los que me creo que yo estuve allí, y es que qué sería de nosotros, los béticos, sin la memoria, la que uno puede conservar y la que nos han legado nuestros mayores…

Levanto la cabeza, les veo ahí delante, aquí, a ambos lados, y me creo de verdad que el Betis ha vuelto. Qué hago yo hablando de beticismo con lo que ustedes saben de la materia? Están en su casa, en el lugar de autos, en el gran templo donde han hecho tan felices a tantos y tantos de nosotros. Y miro concretamente, y me lo van a permitir, a estos dos señores (Mel y Gordillo) y compruebo cómo aquí siguen ganado ustedes partidos, qué digo partidos, incluso campeonatos y cosas más importantes que un simple campeonato, mucho después de haberse quitado las botas por última vez, pues no me podrán negar que de la mano de nuestro presidente y entrenador, hablamos hoy de un ascenso que es mucho más que un simple cambio de categoría, y nada más palmario que verles a todos abarrotando esta sala para demostrarnos que el gran cambio en esta familia nuestra no pasa, exclusivamente, porque los rivales venideros sean de mayor fuste que los que vamos a acabar de despedir pasado mañana, dios quiera que para mucho tiempo. No se podría comprender la historia de esta institución sin lo que le han dado cada uno de los aquí presentes, y por tanto, ý aun sin tener ningún mérito para erigirme en portavoz de nadie, no me queda más remedio que darles las gracias en nombre de los que estamos ahora, de quienes abarrotan el cuarto anillo y, lo más importante, en nombre de los que hoy entran agarradillos de una mano paterna camino de ese veneno sin antídoto llamado Real Betis Balompié.

Recojan hoy, en este momento del reencuentro, la felicidad que sembraron sobre la hierba que tenemos aquí al lado. Bájense del póster, salten del álbum de estampas, dejen por un momento la fotografía ajada de la revista o el periódico viejo que cada uno de nosotros guarda como el más preciado de los tesoros y quédense para siempre en el lugar donde les recordamos todos los béticos que en el mundo han, hemos sido, y seguirán siendo. Y cuéntennos a los profanos, a todos los más de una noche nos hemos ido a la cama dispuestos a vender nuestra alma al diablo con tal de poder experimentar, aunque sólo fueran unos minutos, lo que ustedes han sentido al salir por el túnel de vestuario local vestidos con una camiseta verde y blanca a rayas. Siéntanse privilegiados por haber vivido domingo tras domingo el sueño inalcanzable de todas las generaciones de béticos y disfruten, porque para ello se dejaron su juventud encerrada bajo las barras de una camiseta, la nuestra, con esta vuelta que, humildemente, deseamos que sea para siempre.

Y antes de concluir esta salutación, permítanme en un rapto de prevaricación, darle las gracias a algunos de los aquí presentes: a don Antonio Biosca, por aquella camiseta, mi primera, a la que le puse un 5 por él. A don Julio Cardeñosa, por aquel sobre que de su puño y letra saqué de mi buzón de casa en las navidades de 1980 y que encerraba una foto dedicada que sigo viendo día a día, ya en otra casa. Y a don Rafael Gordillo, por dejarme sin dormir toda una noche a la espera que las vísperas de aquel partido matinal contra las palmas me dejara el mayor tesoro de beticismo que uno puede conservar: la foto junto al gran ídolo. Y a don Jose Ramón Esnaola, cuyo balón firmado por él, y solo por él, conservo con el mismo celo con el que se guardan las joyas de la corona inglesa en la Torre de Londres. Y a Hipólito Rincón, Salva, Gail, Quico, Antolín Ortega, Reyes, Parra, Hadzibegic, Calderón, Ito y Gabino, (me falta uno de aquella noche, pero es que cambió de bando, así que lo tengan en estima en otro lado…) por habernos descubierto a toda una generación de béticos la inigualable sensación de vencer en un feudo tela de ajeno. Y por último, y es por no extenderme, porque poder seguir, podría, ¡vaya que si podría! A don Rogelio Sosa Ramírez, a quien mis treinta y tantos años no me dejaron ver en vivo, pero que es, y ha sido, el gran ídolo de mis dos faros en esta tortuosa travesía que es la de ser bético: Manuel Rodríguez López, aquí presente, y mi padre, Juan Salas Tornero, quien me trajo un día de la mano hasta éste san pedro beticano, cumpliendo con el deber de todo buen bético, y con quien disfruté como en el mayor de los triunfos una mañana de este curso, cuando me tocó a mi darle la alternativa a un chavalillo que, cada noche y antes de acostarse, me recuerda que a quien más quiere del mundo es a su madre (socia del club, por supuesto), después de su padre y luego…al Real Betis Balompié (y me atrevo a decir esto ahora que no están sus abuelos o su hermana delante…)

No les entretengo más porque no estamos aquí para hablar de nosotros los paganos, y es que parafraseando a Francisco Umbral, que entre otras muchas cosas, fue vecino de Rafael Gordillo, yo he venido aquí a hablar de mi libro, y mi libro son ustedes.
Gracias a todos por haber acudido a esta cita y no nos priven a los mortales de disfrutar de su presencia en este olimpo verde y blanco donde no hay más dioses que ustedes, jugadores por siempre del Real Betis Balompié.

Muchas gracias

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