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Sala de Prensa

Inmolación crónica

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por - 18/01/2014 a las 03:48 (1377 Visitas)
El presidente del Real Betis viendo un partidoSigo en estado de shock. De un plumazo se me han caído todos los arquetipos que tenía formados en mi mente sobre el actual consejo. No me explico cómo se pueden caer unos cimientos de manera tan rápida y estrepitosa.

Puede que todo fuese una pura fachada en la planta noble, una obra de teatro interpretada por unos actores que se han diluido como un azucarillo en una taza de café. Puede que la casa se estuviera construyendo con arena y no con cemento, aunque si hablamos de materiales de construcción la imagen que se me viene a la mente es la de Garrido. Pero no quiero hablar de un tipo al que le quedan horas en el club.

Pienso en nuestra historia y llego a la conclusión que el ADN del Betis está íntimamente ligado al sufrimiento y a la angustia. Que las victorias y los éxitos son pequeños islotes en un tremendo océano de desazón y amargura perpetua.

Padecemos lo que podría llamarse una inmolación crónica, una dolencia que hace que cada cierto tiempo -normalmente cuando se disfruta de alguna conquista importante- el club se rompa en mil pedazos. El Betis se autodestruye cíclicamente como si estuviera escrito en su destino.

Pero en cada uno de los procesos de hecatombe que sufre siempre sale reforzado gracias a su afición, a su gente, a esa que sabe sufrir como nadie en el mundo. A esa que lo espera, que vuelve siempre porque lo quiere con locura, a esa que lo perdona todo.

J.J. Barquín
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Institucional , J.J. Barquin

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