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Sala de Prensa

Paso al frente

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por - 12/12/2016 a las 15:13 (780 Visitas)
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Nombre: betis_-_bilbao_3110.jpg 
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ID: 46506Sufriendo y tirando de oficio. Así sacó adelante el Betis su partido frente al Athletic, confirmando con hechos y puntos que la mejoría que ha venido de la mano de Víctor Sánchez del Amo no es ningún espejismo, sino una ilusionante realidad que promete devolver al equipo al sitio que por historia y afición merece.

De nuevo, la pólvora de Rubén Castro valió oro, aunque el número de quilates se lo otorgó el gran trabajo de una defensa que esta vez sí estuvo a la altura. Contagiada por el derroche de intensidad del resto de líneas verdiblancas, la retaguardia supo fajarse y mantener a raya a un rival que intentó volver a equilibrar la balanza en más de una ocasión, pero que nunca encontró el modo de hacerlo.

Todo en un partido en el que Sanabria, asistente en el heliopolitano, demostró de nuevo que va en clara línea ascendente, igual que un Dani Ceballos que otorga a la medular todo el aire y el criterio que le había faltado hasta el momento. Si quiere, el utrerano puede convertirse en un auténtico gigante. Y, por ahora, la mejor noticia es que al fin parece que quiere dar el estirón.

Víctor, lejos de perderse en guerras absurdas y limitarse a un victimismo inconsistente, se está limitando a trabajar y poner cordura en un proyecto que navegaba a la deriva. Apenas le han bastado unas semanas para cambiarle la cara al equipo, tirando de lógica y coherencia, consciente de que el camino más corto hacia la victoria pasa, ineludiblemente, por poner a los buenos sobre el campo.

Así, ha dejado claro que, al contrario de lo que pensaba Poyet, no se está poniendo difícil eso de jugar en casa. En absoluto. Lo único que se necesita es estar a la altura de las circunstancias, corriendo y peleando sin descanso desde el pitido final hasta el minuto 90, dejándose la piel en cada acción. Con eso, e incluso con menos, la afición responde y lleva a su equipo en volandas. Lástima que otros rapsodas, pese a acaparar protagonismo ante los micrófonos, no lo tuviesen tan claro.

Afortunadamente, el madrileño sí sabe de sobra cómo funcionan las cosas en la Liga y, en especial, en un Benito Villamarín cuya grada vuelve a creer en tiempos mejores gracias a él. Las sensaciones y el contador de puntos permiten ver las cosas de otra manera. Tanto que hasta se saben subsanar males que se antojaban endémicos, como la fragilidad en defensa.

Queda mucho y hay que seguir trabajando, pero, al menos, el futuro parece mucho más alentador que hace unos meses. No hay tiempo para relajaciones ni celebraciones, porque aún no se ha conseguido nada. Aunque se ha dado un importante paso al frente en el camino hacia esa meta situada entre los diez primeros puestos. Se conoce el camino y hasta la dinámica que permitiría hacer más llevadero su recorrido. Sólo resta seguir andando.

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