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Profesionalidad y homenajes en el epílogo bético

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por - 16/05/2016 a las 11:59 (1306 Visitas)
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Tamaño: 30,1 KBLa última jornada para el Betis resultó redonda, después de que los verdiblancos vencieran al Getafe y de paso, gracias a los traspiés de sus antecesores, escalaran hasta la décima posición de la clasificación final.

Todo en una tarde con merecidísimos homenajes a Jorge Molina y a Juan Merino y en la que Rubén Castro batió su propio récord personal de goles en Primera, aunque no acabara como máximo artillero nacional.

En medio de tantas suspicacias y donde se ponía la lupa sobre cualquier resultado, el Betis hizo lo que tenía que hacer contra el Getafe. No porque deba importarle si descendían azulones, rayistas o sportinguistas, que cada palo aguante su vela, sino por los propios intereses béticos.

Una institución que por historia y afición tiene la obligación de ganar hasta en los entrenamientos y honrar la camiseta. Además a nadie se le escapan los beneficios económicos de acabar décimo, por aquello del reparto televisivo.

El caso es que el Betis venció porque fue mejor que el Getafe. Ni mucho menos fue un partido brillante de los heliopolitanos, pero sí se mostraron más sueltos y menos presionados que su rival sobre el terreno de juego. Eso y la pegada. Buen gol, por cierto, el de Pezzella en un cabezazo que no es casualidad y que insiste en la habilidad del argentino en ese tipo de acciones.

El central fue uno de los jugadores más destacados de la tarde. Otro, por el valor simbólico de su gol, fue Rubén Castro. Se fue hasta las 19 dianas después de anotar un penalti que fue tan claro que no debió señalarse -el derribo a Musonda fue fuera del área-, como que sí fue el de la mano de Pereira en la primera parte. No alcanzó los 20 de Aduriz, pero el valor de los tantos del canario es superior.

El mejor jugador del Betis fue Dani Ceballos. Se le puede discutir algún gasto de energía innecesario en disputas, pero no lo futbolístico. El juego del cuadro verdiblanco fue la noche y el día, dependiendo de si la jugada pasaba o no por las botas del utrerano. Tiene detalles que pulir y focalizar sus esfuerzos en lo que realmente importa, pero su temporada ha ido de menos a más.

El buen hacer de Joaquín y Dani Giménez, o la curiosa ubicación de N'Diaye como lateral izquierdo fueron detalles que coincidieron en el tiempo con recuerdos más relevantes. Por ejemplo el adiós de Jorge Molina, quien rozó el gol en una acción desbaratada por Guaita. Acabó con el cariño de una afición que supo reconocer su rendimiento tan completo durante seis años.

También fue el último día de la vieja grada de Gol Sur. Quedará como curiosidad que fue Medrán el autor del último tanto, tan bello como inservible para los suyos, en esa portería.

De la misma manera fue la despedida para Juan Merino, con merecido homenaje. Sus 25 puntos en una vuelta y su trabajo fueron fundamentales para la permanencia del Betis, más tras tomar las riendas en un momento tan delicado.

Muchos hubieran firmado el pasado mes de agosto el décimo puesto final de los verdiblancos. Con altibajos a lo largo de la temporada y con poco fútbol, el Betis cumplió con el objetivo de la temporada que no era otro que la permanencia. Un simple bien podría ser la nota final del curso. Momento para preparar el siguiente, más exigente y donde la calificación debe de ser mayor.

Javier Carbonero

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