Por un derbi sin incidentes
por - 20/01/2012 a las 15:17 (419 Visitas)
Quedan tan sólo unas horas para que, después de tres años de espera, la vieja Híspalis vuelva a ser testigo de la más grande de las batallas. Para que once gladiadores con la elástica de las trece barras defiendan con uñas y dientes a Heliópolis como fortaleza verdiblanca. Sus armas: toda la ilusión del mundo y 40.000 gargantas dándoles aliento desde la grada. Hemos esperado mucho, demasiado, pero ya está aquí ese derbi que nos hacía tantísima falta.
Durante 90 minutos, los deseos de media Sevilla irán en contra de los de la otra mitad. Porque no sólo están tres puntos en juego, sino muchísimo más. Dependiendo de lo que ocurra, unos u otros podrán irse a la cama con una sonrisa en los labios o tener que aguantar determinadas bromitas durante la semana siguiente en el bar. El honor está en juego. Es la guerra. Y quien no lo entienda, es que, sencillamente, no sabe lo que es la rivalidad.
Pero más allá de todo eso, estamos a las puertas del día más grande que puede vivir la ciudad en términos futbolísticos; esa jornada en la que cada uno siente sus colores más de lo normal. Todo es especial y diferente. Los nervios, a flor de piel. Las uñas, bajo mínimos. Aunque nunca debemos perder de vista una cosa: con independencia del resultado que se de, vamos a vivir una auténtica fiesta y, por tanto, estamos obligados a disfrutar.
Las directivas de ambos conjuntos así han querido hacerlo ver durante la semana, en multitud de actos en los que, ante todo, ha reinado la cordialidad. Igualmente, los aficionados de uno y otro bando han promovido iniciativas para volcarse con los suyos e, incluso, acordarse juntos de aquellos que, por unos motivos u otros, están siempre en el recuerdo pero no pueden jugar. Parece que aquellos tiempos oscuros de ataques cruzados a diestro y siniestro quedaron definitivamente atrás. Sólo queda que los de siempre, esos que tanto se hacen notar cuando en realidad deberían desaparecer de cualquier campo, se den por enterados y secunden el ejemplo.
Pongamos todos nuestro granito de arena para vivir un derbi sin incidentes, en el que sólo se hable de fútbol y el único combate sea el protagonizado por 22 jugadores sobre el césped buscando cómo derrotar a su eterno adversario. Hagámoslo por nosotros mismos, por esta rivalidad tan sana como bella y que da sentido a la ciudad. Que si quieren, que de Despeñaperros para arriba no nos echen ni cuenta, pero que sean incapaces de encontrar detalles que les permitan fijarse en lo de siempre, en polémicas y conflictos que entre unos y otros debemos desterrar.
J. Julián Fernández


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