En estos momentos, en los que los béticos vivimos pendientes al cambio de nuestra entidad, yo quiero aprovechar para referirme a un hecho pasado que ha supuesto un orgullo, no sólo para mí, sino para las miles de familias béticas y trasplantadas de nuestro país. Es conocido por todos que la donación de órganos es un asunto que muchos intentan afrontar de lejos; otros ni lo afrontan. Pero la realidad es que con el simple hecho de ser donantes salvamos vidas el día que la nuestra quiera ...