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Plaza américa, primer emplazamiento donde jugó el Real Betis |
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Antes de que se consumara la fusión con el Betis FC, el Sevilla Balompié de los orígenes vagó durante bastante tiempo por diferentes emplazamientos -apartados de la todavía mínima ortodoxia- hasta asentarse en la pista de la Exposición de Ganado Selecto en el Huerto de la Mariana, el lugar que hoy ocupa la Plaza de América.
Entre intolerantes que asistían a los partidos para reventar o robar los balones, el Sevilla Balompié finalizó la primera década del siglo en el Prado de Santa Justa, un campo que se estableció en una zona muy próxima a la antigua estación de ferrocarril de San Bernardo. |
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La unión de los dos clubes en busca de amortiguar la hegemonía del Sevilla FC se materializó en 1914, cuando la nueva entidad se trasladó al Prado de San Sebastián.
Aquel primitivo hogar bético era conocido también como el campo de la Enramadilla y el de las tablas verdes, nombre este último que responde a la revolución que el mundo del fútbol experimentó en estos años. El público sintonizaba cada vez más con el espectáculo, por lo que los responsables vislumbraron el filón y colocaron vallas de madera alrededor del recinto -habiendo optado el Sevilla por el color rojo, el Betis tenía que ponerlas verdes-.
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Desde ese instante, el nuevo deporte, exento ya de gratuidad, se adentraba en la dinámica que le ha conducido a convertirse hoy día en un fenómeno de aplastante relevancia social y económica. Más tarde, concretamente en 1918, el refulgir de otro espectáculo cada vez más creciente como la Feria de Abril obligó al Betis a abandonar el Prado, ya que el Real requirió un ensanchamiento.
Con la necesidad de encontrar un nuevo acomodo acuciando, irrumpió la figura de Pedro Rodríguez de la Borbolla, que, una vez descartada la idea de la Dehesa de Tablada, cedió al club verdiblanco los terrenos del Patronato Obrero, situados detrás del barrio del Porvenir, a la derecha de la avenida Felipe II. |
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| Momento de la inauguración del campo del patronato en 1918 |
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El 24 de noviembre de 1918, el Betis inauguró el nuevo campo goleando 9-1 al Español de Cádiz, constituyendo el resultado un adelanto de las grandes hazañas que allí se gestarían más adelante.
La remodelación del Patronato estuvo vinculada al mandato en la presidencia de Ramón Navarro Cáceres en 1924. Su llegada al cargo significó la supresión de las famosas tablas verdes, asi como la renovación de los interiores y de los bancos de pista, y la instalación de tribunas cubiertas en la preferencia.
Luego, en 1926, sufrió nuevas modificaciones antes de convertirse en cómplice mudo del mayor galardón que jalona la historia del club: el título liguero de la temporada 34-35.
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Estadio construido para la Exposición Iberoamericana |
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El siguiente cambio de domicilio del Betis tuvo como destino ya el estadio de Heliópolis, construido en 1929 con motivo de la Exposición Iberoamericana del mismo año.
Amén de algunos encuentros aislados en alternancia con el Patronato, el equipo no se instaló definitivamente en Heliópolis hasta dos días antes del estallido de la Guerra Civil, 16 de julio del 36, fecha en la que se concretó el arrendamiento por 750 pesetas mensuales, de las que la mayor parte se dedicaban a obras que mejoraran el recinto. |
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Sin embargo, la contienda civil postergó el establecimiento del Betis en el campo que aún en la actualidad -perfectamente remozado- contempla su existencia.
Después del ocaso económico y, sobre todo, deportivo que sobrevino tras la posguerra, el primer paso para la auténtica modernización fue la inauguración de la iluminación eléctrica del estadio, ya bajo el mandato de Villamarín. Dos años después, el 12 de agosto del 61, un partido frente a la Fiorentina sirvió de marco para la firma de la escritura de compra del estadio.
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