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Tema: Momentos épicos del ciclismo

  1. #1
    Papa Jones
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    Predeterminado Momentos épicos del ciclismo

    Dejo aquí algunos momentos que para mi han sido los más bellos del ciclismo. Lógicamente hablo de los que yo he vivido, desde que me aficioné a este deporte a finales de los 80

    Tour 1989:Contrarreloj final en París(Destino cruel para Fignon)

    Fignon hace un espectacular ataque camino de Villar de lans y deja clavado a Greg Lemond. A falta de 3 días aventaja en 50 segundos al americano y sólo queda una crono de 25 km en los Campos Eliseos.Pedro Delgado es tercero a más de 2 minutos En el tren camino de París,Cyrille Grimard descorcha una botella de champagne brindando por el triunfo de su pupilo, pues veía imposible que Lemond enjugara esa diferencia en una crono tan corta.Pero la historia sería muy cruel con el parisino

    Última edición por Josema1907; 27/05/2012 a las 19:54


  2. #2
    Papa Jones
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo

    Tour 1992:Contrarreloj de Luxemburgo(Un extratarrestre llamado Indurain)

    El italiano Giani Bugno está obsesionado con el tour. Fue segundo el año anterior y no quiere perder su oportunidad. Renuncia a correr el giro para prepararse el tour. No me llames campeón hasta que no gane un Tour llega a decirle a un periodista. La idea es no perder tiempo en la crono o perder poco y atacar enla montaña.Y Llega la primera gran cita: contrarreloj de luxemburgo de 64 km.Pero un extratarrestre nacido en Villaba destroza a todos sus rivales. Bugno pierde rmás de 3 minutos, Chiupucci 5 y medio..Fignon es doblado pese a haber salido 6 minutos antes

    Ese dia fue un punto de inflexión para los rivales del navaro. Mientras que Bugno se hundiría mentalmente y de convertiría en un ciclista mediocre, Chiapucci sacaría el diablo que lleva dentro y atacó todo lo que pudo y más al navarro. Memorable la etapa que gana en Sestriere atacando a más de 200 km y aventajando a Indurain en 1'45

    Última edición por Josema1907; 28/05/2012 a las 18:16

  3. #3
    Papa Jones
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo

    Giro de 1994: Merano-Aprica (La aparición de Pantani)

    Indurain afronta su tercer giro con la ilusión de volver a hacerse con la maglia rosa. pero desde el principo se ve que el navarro no está como el año anterior. Por contra aparece un rubio desconocido, el ruso Eugenij berzin, que poco a poco se afianza en el liderato. Y llega la etapa reina, entre Merano y Aprica, con el terrible Mortirolo como gran puerto, y final en Aprica tras subir Il Valico de Santa Cristina. En las primeras rampas del Mortirolo, una desconocido italiano, de orejas despegadas llamado Pantani lanza un brutal ataque que deja al navarro clavado y al que sólo responden Berzin y De las Cuevas. Obcecados en seguir la rueda del italiano, ambos se desfondan, mientras que Indurain, a su ritmo, logra dar caza al italiano después de bajar el Mortirolo.Ambos empiezan a hacer juntos la ascensión final a Santa Cristina, pero un gran ataque de Pantani unido a una pájara del navarro acaban con las esperanzas de éste. Ese dia nacería para el ciclismo el mejor escalador de todos los tiempos: el italiano Marco Pantani. Gracias Marco por todo lo que nos hiciste disfrutar. Descansa en paz!!

    Última edición por Josema1907; 29/05/2012 a las 04:37

  4. #4
    Papa Jones
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo

    Tour 95: Carnicería de Indurain en la Plagne

    El Tour del 95 fue posiblemente el más cómodo para Indurain, aunque en él haría su mayor exhibición junto con la contrarreloj de Luxemburgo.
    En la novena etapa, entre le Gran Bornard y la Plagne, el suizo Alex zulle, lanza un gran ataque. Indurain no se preocupa mucho porque está alejado en la clasficación pero empieza a tomar más ventaja importante. Indurain se da cuenta y sin levantarse del asiento acelera el ritmo.Todo un reguero de corredores empieza a descolgarse:ni siquiera los Cubino, Pantani pueden seguirlo.Indurain se queda solo. Sencillamente impresionante

    Última edición por Josema1907; 28/05/2012 a las 17:37

  5. #5
    Papa Jones
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo

    Un par de historias de 2 ciclistas peculiares que, si bien han sido de los grandes, no han tenido la repercusión interancional de otros

    Gino Bartali, ciclista italiano de los años 40 apodado el monje volador, pues a su innegable calidad como ciclista se unía una bondad sin limites,utilizando su poder en Italia para salvar del fascismo a muchos judíos


    El gran secreto escondido en la bicicleta de Bartali
    13/09/2011 Por: Jose Salvador - En categoría Historia

    Gino Bartali fue un escalador excepcional con una vida deportiva longeva y brillante. De no ser por la segunda guerra mundial hubiera sido prácticamente inigualable.
    Estuvo compitiendo desde el año 1935 al 1954, con 91 victorias en su haber; dos Tours de Francia y tres Giros de Italia.

    Nació el 18 de julio de 1914 en Ponte a Ema, Florencia, y falleció el 5 de mayo del 2000.

    Gino Bartali estaba considerado por la sociedad italiana de la época como el ciclista del régimen de Mussolini. El dictador fascista soñaba con ver a un italiano ganando el Tour de Francia. Todas las esperanzas estaban puestas en Bartali, quien en 1936 ya se había adjudicado el Giro y era una celebridad en todo el país.

    En ell Tour del 1937 había comenzado a brillar en la montaña, pero en el descenso del Col de Laffrey se cae por un un puente, hecho que casi le cuesta la vida.

    Sus equipiers, asustados por el accidente, se asomaron por el precipicio y le en*con*traron en el fondo del despeñadero.

    A partir de entonces le llamaría por el sobrenombre de “monje volador”, debido a su devoción y profunda fe por la religión católica.

    Ese año no pudo ser, pero al siguiente ganó el Tour, aventajando al segundo clasificado en más de veinte minutos.

    De no ser por la segunda guerra mundial que coincidió con su cenit deportivo, quien sabe cuantas victorias hubiera logrado.

    Su mayor rival en su larga a lo largo de su trayectoria deportiva fue Fausto Coppi, el “campeonissimo”.

    Éste fue gregario suyo en el Giro del 1940, donde ganó la primera de sus cinco grandes vueltas a Italia.
    Ambos corredores fueron compañero y amigos durante años, llegando a ejercer el papel de lider y gregario de forma alternativa.

    Sin embargo había algo que para los ojos de la sociedad no podía pasar inadvertido.
    Bartali era una persona de grandes convicciones morales y religiosas. Coppi por el contrario era liberal, agnóstico y bastante mujeriego.
    La propia sociedad se encargó de alimentar las diferencias y de crear los iconos representativos de las dos mentalidades, las dos formas de ver el mundo.
    Eran otros tiempos y otra forma mucho más radical de entender la fe y la vida.



    La citada controversia quedó zanjada por un hecho memorable que ocurrió en el Tour del año 52, en la etapa que se subía el col del Galibier.

    Ninguno de los dos corredores aceptó nunca los papeles que les habían asignado, pero allí estaban.
    Por aquel entonces, la vieja Europa esta todavía curando sus heridas de guerra. Tanto las físicas como las morales y religiosas.
    Ambos favoritos a ganar el Tour de aquel año, rivales y compañero de equipo. Por aquel entonces la Grand Boucle se corría por equipos nacionales.
    En las rampas del Galibier, en pleno mes de julio, Bartali le pasa un bidón de agua a su rival, compañero, amigo y le dice: bebe…
    No… tal vez fue al revés. ¿Quien le dio el bidón a quien?

    Lo cierto es que ninguno de los dos aclaró nunca el enigma.
    Coppi murió en el año 59 con tan sólo cuarenta años, pero Bartali murió el año 2000, llevándose el secreto a la tumba.

    La fotografía fue hecha por el fotógrafo Carlo Martíni, y fue publicada por la Gazzetta dello Sport, el periódico italiano que se encargaba de dirigir y patrocinar el Giro de Italia.
    Ese año fue considerada la mejor foto deportiva, y fue publicada por todos los medios gráficos de la época.
    La bicicleta de Bartali en los años de la segunda guerra mundial

    Sin embargo la bicicleta de Bartali tenía otro secreto que nunca fue revelado hasta pasados tres años tras su muerte, de forma casi fortuita.
    Durante los años de la gran guerra, la bicicleta de Bartali seguía entrenándose por las carreteras italianas sin que nadie supiera de cual era el secreto que escondía en su bicicleta.
    Por aquel entonces era todo un personaje y un ídolo de la sociedad italiana de la época. Había ganado su primer Giro de Italia, y vestido con su maillot en el que se podía ver claramente su nombre, pasando totalmente inadvertido frente a las propias narices de los soldados.

    En aquellos años oscuros, se dedicaba a salvar las vidas de los judíos italianos que iban a ser enviados a los hornos crematorios de los campos de concentración.
    Se trataba del correo perfecto, nadie sospechó nunca que el icono del régimen estuviera trabajando para “los otros”.
    Realizaba largas sesiones de entrenamiento llevando en el cuadro de su bicicleta los documentos de los judios que permanecían escondidos en algunos de los monasterios italianos.

    Dentro de los mismos se escondía una red oculta que se dedicaban a salvar la vida de los judíos que de otro modo hubieran sido pasto de las llamas.

    La red organizada por Giogio Nissin se dedicaba a elaborar pasaportes y documentos falsos que permitieran la huida de aquellas pobres personas.

    Nunca levantó la menor sospecha cuando viajaba por las diferentes rutas de la Toscana, llevando de un lugar para otro esos documentos tan importantes para salvar vidas en el interior del corazón de hierro de la bicicleta de Bartali.
    Durante 1943-44, el corredor toscano, el “beato Bartali” se dedicó a esa misión sin que nadie lo delatase.

    Acabó la guerra y aquellos entrenamientos aún le valieron en su carrera deportiva, porque con 32 años pudo ganar el Giro del 1946, el primero en celebrarse tras la contienda mundial.

    En el 1948, con 34 años, se apuntó el Tour de Francia en una demostración colosal en la montaña, ya que consiguió la nada despreciable cifra de siete etapas.

    Finalmente, “la bicicleta de Bartali” se retiró a su tierra, a Florencia, y durante cincuenta años no dijo nada de su trabajo de “correo”. Durante décadas quedó sobre él la etiqueta de haber sido el corredor de los fascistas, algo que nunca le importó. Murió en el año 2000. El mundo solo descubrió su magnitud en 2003, cuando los hijos de Giorgio Nissim encontraron un viejo diario de su padre en el que detallaba la forma en que funcionó la red clandestina dedicada a conseguir documentos que salvasen la vida de los judíos. Allí, en aquellos papeles, se explicaba minuciosamente los viajes que hacía Bartali, los kilómetros que recorría, los papeles que escondía su bicicleta y, sobre todo, lo abnegado de su dedicación a la causa.

    Los Nissin contaron lo que su padre escribió, y entonces empezó a cobrar sentido tanto entrenamiento en una época en que costaba ver a un ciclista recorrer una carretera italiana. Italia descubrió a uno de sus grandes héroes. Los Nissin también contaron el dato más importante que escondía el diario de su padre: 800 judíos evitaron el viaje a algún campo de concentración de los alemanes gracias a las piernas de Gino Bartali.

    La bicicleta de bartali. Gino Bartali, el monje volador
    Última edición por Josema1907; 29/05/2012 a las 02:40

  6. #6
    Papa Jones
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo

    Luis Ocaña.Ciclista español de los años 60/70 con una vida marcada por el sufrimiento y la desgracia. Ganador de un tour, protagonizó una de las mayores hazañas del ciclismo cuando en la etapa entre Grenoble y Orcieres-Merlette sacó 9 minutos a Eddy merck y dejó fuera de control a 64 corredores. 3 días más tarde se cayó bajando el col de Mente y perdió el Tour. Tuvo un trágico final pues el 19 de mayo de 1994 se quitó la vida en el cobertizo de su casa en Francia de un disparo en la sien


    Luis Ocaña
    Corría entre dos sombras y de dos sombras escapaba: la de Eddie Merckx y la suya.
    Luis Ocaña ha muerto violentamente, detenido por su propia mano, como vivió violentamente sobre la bicicleta, impulsado por sus propias piernas. Murió y pedaleó en la soledad del suicida y el luchador, respetando hasta el final una imagen de infortunio, aislamiento e intransigencia que contribuye a explicar dos actitudes distintas: una de suprema renuncia y otra de rebeldía.
    Eddy Merckx había dicho de él: «Reúne más condiciones que yo. Si fuera más inteligente en carrera, obtendría mejores resultados». Una verdad a medias. Ocaña no era mejor que Merckx -nadie lo era y quizá nadie lo será-, pero sí pecó de un exceso de combatividad inoportuna que lo perjudicó en muchas ocasiones.
    Su vehemencia era hija de un espíritu inconformista que lo convirtió en el único en osar combatir la dictadura del campeonísimo belga, allí donde los demás la acataban. Toda la vida deportiva de Ocaña fue una pelea incesante para sacudirse esa losa con nombre y apellido que elevó al ciclismo a sus más altas cotas, al tiempo que amenazaba con asfixiarle.
    No lo consiguió a la postre porque la lucha era demasiado desigual, pero escribió algunas de las páginas más bellas de un deporte épico. La dimensión de Ocaña habría alcanzado mayor altura si Merckx no hubiera sido su contemporáneo. Entre ellos se estableció una relación que en Merckx era serena en su dominio, y en Ocaña feroz en su frustración.
    Ambos fueron los herederos del dúo Anquetil-Poulidor y precedieron al formado por Indurain y Bugno. Una historia de tiranía e inconformismo que, en el caso de Bugno, ha terminado por ser de domesticación confesa, de abandono de ilusiones y responsabilidades. Poulidor y Ocaña nunca se resignaron. El español vivió más peligrosamente que el francés. El riesgo lo llevó unas veces al paraíso y otras al purgatorio.
    Ocaña giró largamente en torno a Merckx como la vida del condenado gira brevemente en torno al verdugo. Cuando triunfó, lo hizo sobre Merckx o sobre su recuerdo. Cuando perdió, fue a causa de Merckx o su amenaza.
    Ocaña corría contra dos sombras y de dos sombras escapaba: la de Merckx y la suya. Ambas lo estimulaban y lo rendían. Ambas se concentran, por encima de todo, en el Tour, una prueba a la altura de ambos porque ambos eran dignos de esa prueba. En el Tour halló Ocaña su mayor desgracia y su mayor gloria.
    En l971 esa bruja y esa hada cabalgaban en su bicicleta. En la etapa Grenoble-Orcières Merlette, Ocaña se vistió con el jersey amarillo y dejó a Merckx a casi nueve minutos. En aquel Tour pudo producirse una derrota histórica del belga que acaso hubiera cambiado en parte las relaciones de poder entre ambos hombres. Pero Ocaña cayó en el descenso del maldito para siempre col de Mente y el sueño se hizo añicos.
    La historia es sobradamente conocida y difundida por igual por los cantares de gesta y los juegos de lágrimas. No hay un Ocaña antes y después de ese hecho, pero sí un Ocaña resumido en dos días que conmovieron al mundo ciclista: el Ocaña imperial y el Ocaña desventurado.

    Este hombre nacido el 9 de junio de 1945 en Priego (Cuenca) y que obtuvo, como excepcional contrarrelojista que era, su primera resonante victoria en el Gran Premio de las Naciones (1965) en categoría amateur, ganó muchas carreras, aunque menos de las que hubiera merecido: la Vuelta a España (1970), la Setmana Catalana (1969 y 1973), el Midi Libre (1969), la Vuelta a la Rioja (1969), el Dauphiné Libéré (1970, 72 y 73), la Vuelta a Cataluña (1971), la Vuelta al País Vasco (1973), el Gran Premio de las Naciones (1971) y un largo etcétera, incluidos sus dos títulos de campeón de España (1968 y 1972).
    También fue segundo en la Vuelta a España (1969, 1973 y 1976) y tercero en la misma Vuelta (1971) y en el Campeonato del Mundo (1973). En el Tour, en el que debutó en 1966, ganó una etapa en 1970, dos en 1971 y seis en l973, el año de su triunfo final. Lució durante veintiún días el jersey amarillo de «La Grande Boucle».
    El catálogo de sus éxitos va unido al de sus desdichas, muchas de ellas fruto de su descontrol. El Tour del 70, el del 72, incluso el glorioso del 73, la Vuelta del 74... fueron testigos de caídas y percances. Aquí y allá bronquitis, resfriados y forúnculos fueron creando el perfil de un Ocaña pedaleando por el filo de la navaja.
    Una vida áspera en lo bueno y lo malo que se prolongó cuando abandonó el ciclismo. A él había llegado a través de la emigración a Francia cuando contaba once años de edad. El ciclismo le proporcionó el suficiente dinero como para adquirir viñedos en Mont-de-Marsan, su lugar de residencia. Su público apoyo político al ultraderechista Jean-Marie Le Pen debe entenderse como un deseo de olvidar su humilde origen y como la consecuencia de un carácter frecuentemente abrupto.

    Cuando abandonó el deporte, en 1977, no halló la calma. Ni como seleccionador colombiano, ni como director del Teka y el Fagor, ni como mánager del belga ADR, ni como relaciones públicas del Puertas Mavisa encontró acomodo. En todas partes chocó por razones que unos consideran sinceridad insobornable y otros intolerancia.
    ¡Quién sabe! ¡Qué más da! Cada persona es un enigma y a nosotros nos gusta recordar a Ocaña en la nada misteriosa esfera del esfuerzo supremo. Nadie conoce por qué se ha matado. Se habla de que los negocios no eran boyantes; del abandono de su esposa Josianne; de la mala relación con su hijo Jean-Louis, que lo iba a hacer abuelo (también tenía una hija llamada Sophie); de su cáncer, consecuencia de una transfusión de sangre después de uno de sus accidentes automovilísticos.

    Ocaña conducía como un loco y estuvo a punto varias veces de perder la vida en la carretera. Con la bicicleta, con la palabra, con el coche, Ocaña fue agraciado y castigado por sus arranques. Su último impulso fue empuñar un arma de fuego y volarse la cabeza. Demasiadas cosas dentro de ella para seguir viviendo. Que nadie lo llame cobarde. No hay mayor gesto de valentía que ir hacia la muerte, como hacia la victoria, por el camino más directo.
    Leyenda de Campeones: Luis Ocaña
    Última edición por Josema1907; 29/05/2012 a las 05:07

  7. #7
    Papa Jones
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo

    Tour 96: Indurain sucumbe en Les Arcs

    El Tour del 96 seria el último que le veríamos al navarro.Partía como gran favorito y nadie esperaba un final como el que tuvo..pero es ley de vida. Todo tiene un final y el de Indurain comenzó en la séptima etapa, entre Chambery y Les Arcs. Tras unos comienzos titubeantes llega la primera gran cita, el momento esperado para que Indurain pusiera las cosas en su sitio, como ya hiciera el año anterior en La plagne. Pero no pudo ser.En la ascensión final a les Arcs,llama la atención que el navarro no se encuentra en la cabeza de un pelotón comandado por el Telecom de RIijs y Ullrich. Indurain va muerto, se desfonda y pierde una minutada






    Tras unos intentos de la Once de Manolo Sainz por contratarle, Indurain abandonaría el ciclismo ese mismo año. Gracias Miguel por tu categoria, tu lucha y tu elegancia

    Última edición por Josema1907; 29/05/2012 a las 03:14

  8. #8
    Papa Jones Avatar de betiko_panadero
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo

    Gran post, Josema.

    Increíbles las historias de Bartali y Ocaña, no conocía ninguna de ellas.

  9. #9
    Papa Jones
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo

    Cita Iniciado por betiko_panadero Ver mensaje
    Gran post, Josema.

    Increíbles las historias de Bartali y Ocaña, no conocía ninguna de ellas.
    Me alegra que te guste panadero. Este bellísimo deporte esconde muchos secretos y curiosas historias

  10. #10
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo

    como estaba engancando al ciclismo por aquel entonces

    me quedo con el pason de indurarin a bugno, brutalllllllllllllllllllllllllllll

    yo incluso tengo una coleccion de videos de indurarin que sacó abc, creo recordar

  11. #11
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo

    Indurain vs Armstrong - Indurain adelanta a Armstrong!


  12. #12
    Papa Jones
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo

    Tour 1997:Pantani pulveriza el record de Alpe d'huez

    El Tour del 97 sería recordado como el de la gran eclosión de un ciclista rubio y con pendiente, el alemán Jan Ulrich,conocido con el sobrenombre de la Locomotora de Rostock por sus espléndidas cualidades para la contrarreloj. Ganaría con gran autoridad el Tour, en el que ya quedó segundo el año anterior por detrás de su compañero de equipo Bjarne Riijs..Pero también quedaria en la retina del aficionado una portentosa exhibición realizada por un renacido Marco Pantani tras 2 años casi en blanco por diversos accidentes y caídas. El 19 de julio, en la etapa entre Saint Ettiene y l'Alpe d'huez, pulverizó todos los registros y marcó el récord de subida de Alpe D'huez: 37 minutos y 35 segundos y con una velocidad media de 23km/h

    Para darnos cuenta de la magnitud de ese logro, basta recordar que en la cronoescalada a Alpe d'huez en 2004, ni siquiera Armstrong, ganador de la etapa, fue capaz de bajar ese tiempo, y eso que el americano partía a pie de puerto y sólo tenía que recorrer los 14km de ascensión. Pantani, por contra,cuando llegó a Bourg-d'oisans, donde comienza la subida, llevaba ya en las piernas más de 180 km

    Última edición por Josema1907; 28/05/2012 a las 18:14

  13. #13
    Papa Jones Avatar de Zanche
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo



    y punto.

  14. #14
    Papa Jones Avatar de Zanche
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo

    Yo aquí casi lloro... no pude dar más saltos en casa.



    cómo los dejó a todos con un palmo de narices, era el que menos "kilates" tenía, el convidado de piedra de la escapada...

    "lo spagnolo" decía Casagrande. No sabía ni su nombre!!


    Qué grande es Freire!!

  15. #15
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    Predeterminado Re: Momentos épicos del ciclismo

    Recuerdo con mucho cariño este momento, Alejandro le ganó a Lance y eso que el americano le disputó la etapa.


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