Después de la euforia en casa y un fin de semana inolvidable para el capital del Real Betis, Joaquín, al equipo de las trece barras le toca alejarse de la capital hispalense y viajar hacia el norte para hacer una visita al RCDE Stadium, que está necesitado de alegrías, puntos y victorias. El equipo de la Avenida de la Palmera buscará otros tres importantes puntos para escalar en la tabla ante un equipo que está pasando un mal rato en LaLiga, el Espanyol de Machín.

Un cambio real

Igual que en la victoria contra el Valencia era muy pronto para hablar de un punto de inflexión, después de conseguir las tercera victoria consecutiva se puede afirmar que en el Real Betis ha habido un cambio de juego y de actitud. Para todos aquellos que dudaban de la continuidad del entrenador o que creían que el técnico no gusta en el vestuario debe quedar claro que este equipo quiere competir, aunque las cosas hayan tardado en funcionar. Los rumores han ido cesando y el conjunto de las trece barras ha comenzado a hablar sobre el verde.

El buen momento se empezó a gestar en la visita del cuadro valencianista al Benito Villamarín, donde un golazo de Sergio Canales en el tiempo de añadido le dio tres puntos más que merecidos a los béticos. Asimismo, el Betis se puso las pilas y no bajó el ritmo en Son Moix, imponiéndose por dos goles a uno al Mallorca. La pasada jornada, ante el Athletic, la felicidad fue máxima, aunque el encuentro pudo complicarse para los de Heliópolis. Una exhibición y un hat trick de Joaquín no fue superable por los leones, que estuvieron cerca de empatar el duelo, pero los tres puntos volvieron a quedarse en la capital hispalense.

A pesar de las bajas, que han estado presentes desde el comienzo de la campaña, el conjunto verdiblanco ha dejado ver una gran mejoría defensiva, aunque siguen quedando cosas por pulir. Esto podría progresar en el mercado de invierno, en el que se espera un pivote. En el aspecto ofensivo, el Betis está demostrando verticalidad, sobre todo por sus dos carriles: con Emerson y Álex Moreno. Calidad no le falta arriba a los béticos, a pesar de que uno de sus fichajes que apuntaba a ser el goleador del equipo, Borja Iglesias, no está teniendo el acierto esperado. Para enfrentarse a los pericos, Rubi deberá hacer frente a otro problema: la baja de Guardado por sanción. Sin embargo, ha recuperado a Sidnei y Fekir.

Certeza en Europa, dudas en Liga

El Espanyol ha vivido momentos de todos los colores esta temporada, pero en la competición doméstica el predominante ha sido el negro. A pesar del cambio de entrenador, de David Gallego a Pablo Machín, los pericos no han conseguido mejorar sus resultados en Liga y, por esta razón, ocupan el último puesto de la tabla de clasificación. La única imagen que han dado en las jornadas disputadas hasta el momento es la de un cuadro débil, incapaz de plantar cara a cualquier rival que se le ponga enfrente.

Tras la marcha de Rubi y Borja Iglesias, el cuadro catalán no ha conseguido encontrar su arma letal. De hecho, no tiene ese jugador que realmente suponga desequilibrio o cree peligro. Asimismo, el número de goles encajados por los blanquiazules triplica al de anotados, con 30 y 10 respectivamente. Solo han sido capaces de sumar nueve puntos esta temporada, más a domicilio que en casa, gracias a las victorias frente a Eibar y Levante y los empates ante Alavés, Celta y Getafe. Mientras tanto, en Europa League ha conseguido clasificarse para los dieciseisavos de final como primero de su grupo.

Para recibir al Betis, el técnico Machín no podrá contar con Matías Vargas, quien no podrá volver a los terrenos de juego hasta el próximo año, ni el centrocampista Víctor Sánchez, que también se encuentra lesionado.

Sensaciones positivas

La temporada pasada, con Quique Setién al mando, el Betis consiguió poner en apuros a un fuerte Espanyol hasta en cuatro ocasiones. En el RCDE Stadium, logró imponerse en Liga (1-3) y empatar en Copa del Rey (1-1), mientras que en el Benito Villamarín los dos se saldaron con tablas a uno. Sin embargo, esos resultados coperos le sirvieron al equipo verdiblanco para eliminar a los catalanes de esa lucha.

El feudo perico nunca ha sido un escenario fácil para los de Heliópolis, pero es el momento oportuno para aprovechar el mal momento del Espanyol y prolongar las buenas sensaciones que está viviendo el Real Betis, que quiere firmar su cuarta victoria consecutiva y sumar otros tres puntos que le continúen acercando a los puestos europeos antes de iniciar la próxima semana su andadura en la Copa del Rey.

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