A vueltas con los centrales.

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La exigencia del calendario está obligando a Manuel Pellegrini a rotar, dosificar e, incluso, inventar variables. La temporada está siendo de sobresaliente: vivos en la Europa League, clasificados para la final de la Copa del Rey y quintos en LaLiga, pero el desgaste – mental y físico- es evidente.

Tenía pensado escribir este artículo después del partido de Víctor Ruiz ante el Atlético, pero lo dejé pasar y ha sido hoy, coincidiendo con el error de Edgar ante el Eintracht, cuando he decidido escribir estas líneas.  No encontrarán en este texto una crítica bestial a ninguno de nuestros zagueros, como tampoco leerán un halago excesivo que convierta a alguno de ellos en defensores de nivel top europeo. Dentro de los límites que permite esta bendita pasión, intento encontrar en la escala de grises el arma con el que hablar del equipo.

Comenzaba la temporada con las dudas en la zona central de la retaguardia: repetían Bartra y Víctor Ruiz, volvía Edgar de cesión y llegaba Pezzella en propiedad. Además, salía Mandi, baluarte, nos guste o no, de las últimas campañas.

En principio, la afición dudaba, principalmente, con Edgar, ya que no había actuado como central en la élite y parecía que no mejoraba lo que había anteriormente. Germán Pezzella sí hacía más ilusión: reciente campeón de la Copa América, podía suponer un salto de calidad; aunque tampoco había unanimidad con el argentino, también había voces que no creían en él después de su anterior etapa de verdiblanco. Sea como fuere, la zaga volvía a estar en el punto de mira.

El inicio no era alentador. Sin Pezzella, que aún no había firmado, y sin Bartra, lesionado, Edgar primero y Víctor después quedaban señalados en la primera y segunda jornada liguera. El partido del ‘16’ contra el Real Madrid sí parecía llevar consigo algo de esperanza para la parroquia heliopolitana: “por fin tenemos contundencia atrás”.

Con la victoria en el Nuevo Los Cármenes, comenzaba una fase de triunfos en las que el equipo demostraba crecer en las dos áreas. Con una pegada brutal, los errores defensivos (si es que los había) parecían pasar a un segundo plano. La realidad golpeó al Betis en la semana más nefasta del año: derrotas contra Atlético, Leverkusen y Sevilla, con un balance de nueve goles en contra y cero a favor. Pese al batacazo, los hombres de Pellegrini volvieron más fuertes que nunca: siete triunfos en ocho duelos. Tan solo la visita a Glasgow manchaba una fase extraordinaria.

No obstante, el factor común era el mismo durante las distintas etapas: los jugadores y, más en concreto, los centrales. Pasamos del blanco al gris en cuestión de días. Y no me malinterpreten, nunca diría al bético cómo tiene que sentir o actuar, ya que es esa forma tan pasional de esta locura la que ha mantenido, mantiene y mantendrá vivo el amor a este club y la que le diferencia del resto.

Sin embargo, sí conviene centrar un poco el tiro al hablar del momento de los jugadores. Seguramente, ninguno de los defensores tenga nivel Champions. Al menos por ahora. Pero sí que, en general, están cuajando un buen año; mejorando el nivel defensivo de las últimas temporadas; ayudando al equipo a conseguir los objetivos…

Intentemos no encumbrar a los otros tres cuando el error lo cometa uno. Arropemos a los cuatro, que se sientan con confianza, porque los todos ellos han cuajado partidos soberbios durante el curso como, por ejemplo: Edgar contra el Rayo, Bartra ante el Barsa, Víctor contra la Real o Pezzella contra el Zenit.

Porque, no lo olvidemos, todos han tenido altibajos. En el mismo mes, la pareja Víctor – Bartra se hacía fuerte en partidos con enjundia: 0-1 en el Camp Nou, 4-0 en el Villamarín ante la Real, mientras Pezzella y Edgar dejaban dudas frente a Celtic y Talavera. Justo lo contrario pasaba hace apenas unos días, donde con estos últimos pasábamos en Copa y Europa League mientras con los primeros naufragábamos ante Atlético y Sevilla.

Y es que, nos guste o no, estos cuatro hombres son parte fundamental de una temporada que puede ser histórica. Luego podemos debatir si deben o no salir en verano, pero los de verde son los nuestros. Porque podemos apoyar y pensar que los centrales están haciendo un buen año en general, y a la vez creer que es imprescindible mejorar esa parcela para seguir creciendo.