Análisis arbitral a Gil Manzano tras el RC Celta – Real Betis

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Nefasto arbitraje el de esta última jornada. Con el Betis jugando una final, Gil Manzano realizó uno de los peores partidos que hemos visto a lo largo de esta temporada. 13 amarillas, dos rojas, expulsiones perdonadas, penaltis muy dudosos… 

Antes de entrar de lleno en las polémicas, anotaremos las amonestaciones mostradas y los motivos de estas, especificados en el acta oficial. Como hemos mencionado anteriormente, no son pocas: 

  • Minuto 17, Víctor Ruiz: “Protestar una de mis decisiones”-
  • Minuto 26, Denis Suárez: “Derribar a un contrario en la disputa del balón de manera temeraria”.
  • Minuto 40, Carlos Domínguez: “Sujetar a un adversario impidiendo su avance no estando el balón a distancia de poder ser jugado”.
  • Minuto 44, Nolito: “Derribar a un contrario en la disputa del balón de manera temeraria”.
  • Minuto 47, Guardado: “Disputar el balón con un adversario con su pie en forma de plancha de manera temeraria”.
  • Minuto 66, Iago Aspas: “Interponerse en la trayectoria de un adversario impidiendo su avance derribándole de manera que estimé temeraria”.
  • Minuto 74, Tello: “Desplazar el balón del lugar desde donde se iba a efectuar una puesta en juego”.
  • Minuto 75, Tello: “Derribar a un contrario en la disputa del balón de manera temeraria”.
  • Minuto 78, Álex Moreno: “Derribar a un contrario en la disputa del balón de manera temeraria”.
  • Minuto 88, Bravo: “Retrasar la puesta en juego del balón, con ánimo de perder tiempo”.
  • Minuto 89, Lainez: “Derribar a un contrario en la disputa del balón de manera temeraria”.
  • Minuto 90, Brais Méndez: “Derribar a un contrario en la disputa del balón de manera temeraria”.
  • Minuto 90, Solari: “Empujar a un adversario de forma temeraria”.

Una cantidad de amonestaciones exagerada pocas veces vista a lo largo del año. Esto viene causado por un par de razones. Ante la intensidad de ambos equipos, el colegiado quiso imponerse desde el inicio mostrando cartulina amarilla a la primera de cambio, pero su incapacidad de controlar el partido en la segunda mitad, propició que las faltas temerarias, acompañado del duro criterio de Gil Manzano, disparasen el número de tarjetas mostradas.

Aún así, fueron otras muchas las acciones en las que el árbitro perdonó a los jugadores. Ambos equipos se vieron beneficiados por esto, pero la acción más clamorosa fue el penalti de Nolito sobre Emerson. El sanluqueño llega muy tarde, con una fuerza desmedida que hace que el lateral brasileño caiga. El penalti es claro, pero Gil Manzano debió haber expulsado al jugador del Celta, ya que habría sido su segunda cartulina amarilla.

En cambio, para expulsar a Cristian Tello en un margen de un minuto no tuvo dudas. La segunda cartulina si es correcta, pero la primera es, como mínimo, rigurosa. Aquí entraríamos en un largo debate, pues son muchos los jugadores que desplazan el balón con ánimo de ganar unos segundos, pero no siempre el colegiado muestra amarilla. En todo caso, habría que analizar la postura del jugador que, habiendo recibido tarjeta hace escasos segundos, realiza una entrada infantil que deja a su equipo con uno menos.

El penalti de Bartra también ofrece muchas dudas. Santi Mina tiene ganada totalmente la posición y Bartra intenta molestar. El contacto existe y el delantero, haciendo bien su trabajo, pone de su parte para que parezca penalti. Vista la repetición, considero que la acción no es lo suficientemente grave como para haber sido penalizada, pero es totalmente entendible que Gil Manzano lo pitase en el momento. Es una acción totalmente interpretable en la que nunca entra el VAR.

Otro error que pudo haber cambiado el partido fue unos segundos después del pitido inicial. Una buena jugada del Betis dejaba en muy buena posición a Aitor Ruibal pero, erróneamente, el árbitro asistente no cumplió con su norma de dejar seguir e interrumpió  la jugada. Vista la repetición, el fuera de juego era inexistente o muy, muy justo.

Para rematar, a falta de unos 20 minutos, con el partido totalmente descontrolado, Gil Manzano expulsó a Coudet por protestar. 

Todo esto en unos 90 minutos nefastos. Sin duda la peor forma de despedirse de la temporada para un equipo arbitral que tuvo una gran cantidad de fallos, y que tendrá que hacer acto de reflexión para que lo visto en Balaídos, no vuelva a repetirse en ningún otro campo de fútbol.

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