Las dinámicas. Recontracronica del Real Betis – Ludogorest

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El Betis está en una dinámica, esta vez positiva, en la que gana sufriendo, gana sin merecerlo, gana mereciéndolo y gana incluso a pesar de los árbitros. Pero gana.
Me gusta la frase de que la suerte favorece a los más preparados, y por preparado podemos decir que el Betis tiene a Pellegrini. Sus jugadores podrían ser mejores y mejor pagados, pero son un equipo. Y como equipo forman una base cohesionada que da ese plus que otras temporadas no teníamos.

Jugar juegan todos, aunque a mí me gustaría que Bravo o Rui Silva se aburriesen tanto como yo esperando a que me atiendan por teléfono en el SAS. Y vaya si juegan, porque para jugar al ataque tenemos que tener la mejor defensa posible. Y los porteros también defienden… Y atacan, porque vaya balones que pone Bravo a 50 metros.

No me puedo creer el comienzo que llevamos este año, aunque lo de Juanmi… «Kiyo, Juanmi, dale caña que te están esperando».

Vienen jornadas de esas de hacer calculadora, de ponernos en las nubes o bajarnos al suelo. El Betis es el equipo a batir y eso se hace o corriendo muchísimo o poniendo autobuses. En calidad ya hemos visto que incluso al Madrid le costó tumbarnos (ay esos dos penaltis). Pero entrar por el Villamarín y ver las gradas hasta los topes, la gente con la sonrisa en la cara y, aun así, no acostumbrarnos a ganar (sabemos de dónde venimos). Todo esto hace que salir con una sonrisa de oreja a oreja, escaleras abajo mientras los triángulos de la fachada dejan entrar la luz de la Palmera entre cánticos nos meta en el cuerpo esa felicidad contagiosa que hace que también la ciudad se contagie.

Y para rematar, que se puede tomar esto con rabia de ganador, muy serios o como lo hace el Capi, que se ríe de él mismo, disfruta de cada segundo que le queda de verdiblanco y transmite a todo el mundo para gritar sin gritar que puede ser un artista en la alegría de vivir al mismo tiempo dejar golazos como el de la «güefa».

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