Recontracrónica del Real Betis – Helsinki. Navajita Suiza Ruibal

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Con Ruibal tengo tantas sensaciones que no sé enumerarlas todas. Es el jugador que si no juega parece que no se nota, pero si está en el banquillo te da mucha tranquilidad. Pero sí que se nota, es la navajita suiza de Pellegrini.
Que hay que sacar adelante una defensa, que hay que desatascar un partido, que hay que ponerlo de lateral, de extremo, de cierre o delantero centro, pues el ingeniero lo programa y te hace lo que tiene que hacer.

Cuando digo que parece que no se nota es que no es un jugador de los que acaparan medios, es un currante ochopulmones que ha hecho dos golazos, el primero para enmarcar y el segundo de delantero matador.

Tener a Ruibal en la plantilla es tener un valor de humildad trabajadora, un plus de entrega y de hacer sentir los colores, de cubrir lo que quede en descubierto y tener en el banquillo, si no sale titular, ese resplandor que hace sentir cómodo a su entrenador.
No era un partido de tensión, pero esa manera de verlo de Don Manuel, pidiendo victorias y más victorias, hace que hasta un chico de 17 años debute y salga motivado, desinhibido y disfrutando con jugones como Fekir, Borja, Canales o el mismísimo Aitor Ruibal, nuestra navajita suiza.