Recontracrónica. Ni bailan, ni cantan, pero no se los pierdan

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Desde hace varias semanas, y aprovechando las posibilidades de twitter, unos amigos se reunen a petición de Santiago Santos @SantiagoSP (unos de los cuatro creadores de esta santa casa, Betisweb), y junto con el incombustible verdiblanco Jesús Castillero y Juan José Xai se reúnen en «las redes» que nunca cierran, como se preguntaba Don Manué hace años, una y hasta dos veces por semana.
 
En esas reuniones todos pueden opinar. No es un programa de radio, ni lo necesita, no es algo oficial, aunque por las voces se podría decir que hay verdaderos «ansiosos» de lo verdiblanco en historia, en estrategia, en viajes, en anécdotas.
 
Yo participé en una de esas reuniones, pero como me expreso mejor por aquí y, además, por temas familiares, los escucho mejor en otro momento, pues aquí estoy, en plena reunión en diferido un miércoles por la tarde, mientras escucho cómo entran en la salita de estar de Santi béticos desde Australia, Barcelona, Carmona, Triana, Málaga, les visitan desde Madrid, argentinos nos hablan del Betis como si hubiesen estado el pasado domingo en el Avelino. En realidad son más de 700 los que enlazan directamente con estos tres locos de las trece barras. En diferido me gustaría saber cuántos.
 
El buenrrollismo en el que estamos instalados permiten oasis de diversión paralelas al equipo, donde, bien llevado, se transforman en delicatessen verdiblancas que ojalá dure, pues, como dice Jesús Castillero, si la pelotita entra todo lo demás no es que venga solo, es que hay que aprovecharlo.
 
Cada programa escucho a béticos de la época de las trincheras, de la diáspora por el desierto, a béticos que recuerdan y béticos que opinan. La temática es sencilla, muy sencilla, pero eso no quita para que salte la conversación por los Cerros de Úbeda, donde también hay béticos.
 
Con esta recontracrónica quiero decirles que les escucho, no en directo, alguna vez lo haré. Pero que ya que las redes nos abren estas puertas, benditos sean quienes las aprovechan.
Así que, recordando a Lola Flores, digo: ni bailan, ni cantan pero… NO SE LOS PIERDAN.