Sala de análisis. Casualidad vs causalidad. Real Madrid – Real Betis

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En el deporte y en la vida se dice que existen las casualidades cuando suceden “hechos imprevistos”; también se suele utilizar a menudo la palabra suerte. Es interante como la suerte sirve tanto desprestigiar, a menudo inconscientemente, el logro alcanzado por otros “tuvieron mucha suerte en el partido, tienen suerte de ganar siempre”; como para excusar el fracaso propio “es que siempre tengo mala suerte, el árbitro, el entrenador…”.

Es más que un término un lugar común donde se mezclan tanto el desconocimiento del proceso que llevó a la persona a triunfar, por parte del que alegremente emite el juicio de valor, como la incapacidad de autocrítica de quien ha fallado. El primer punto procede de un aficionado y es entendible; el segundo proviene por parte del propio deportista; es preocupante. Culpar a la casualidad o a la mala suerte suele estar relacionado con la falta de asunción mínima de responsabilidad necesaria para analizar objetivamente los porqué del error y así poder volver a intentarlo correctamente.

Quienes creen en la suerte, ya sea buena o mala, sostienen que las condiciones de vida pueden depender del destino o incluso de la utilización de amuletos. ¿Cuál es el origen de la suerte? Proviene de la voz latina sortis, que eran unos dados empleados para el reparto de los lotes de tierra (de allí proviene, también, lotería) con que premiaban a los soldados que cumplían su servicio en la Antigua Roma. Estas parcelas eran del mismo tamaño, pero no de la misma calidad, así que, dependiendo de la suerte del soldado, podía tocarle un terreno fértil o un pedregal. Casualidades de la vida. De modo que, desde el inicio, la suerte es un nombre que damos al azar, a las circunstancias que, se podría pensar, escapan a nuestro control y no dependen en absoluto de nuestra preparación o nuestro esfuerzo. La combinación perfecta para desprestigiar al que triunfó, ignorancia , o para justificar nuestro bajo rendimiento, excusas.

Es innegable que todo no lo podemos controlar pero ¿y si pudiésemos aumentar nuestra probabilidades de suerte? Las casualidades existen, por supuesto, aunque desgraciadamente no depende de nosotros que sucedan cada vez que las necesitamos. Lo que sí podemos provocar son las causalidades; esas causas (entrenos, horas de estudio, hábitos, sesiones…) que tienen efectos inmediatos en el rendimiento diario. La causalidad provoca efectos que podemos medir, controlar y potenciar.

Es necesario disponer de un buen número de aptitudes previas estructuradas alrededor de una voluntad firme. Hace falta esfuerzo, disciplina y sacrifico para conseguir un objetivo. Tras el éxito hay mucho trabajo detrás. Horas de preparación lejos de los focos, sufrimiento cuando nadie mira, repetición tras repetición de ejercicios, interminables horas de autobús, perfeccionamiento constante de hábitos…

 «He fallado más de 9,000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 juegos. Veintiséis veces, se me ha confiado para tomar el tiro ganador y lo he perdido. He fallado una y otra vez en mi vida. Y es por eso que tengo éxito».  Estas declaraciones de Michael Jordan son reflejo de como en ningún momento evitó la responsabilidad del trabajo duro, nunca culpó al destino o a la fortuna de los fallos que cometía. Volvió a trabajar una y otra vez, analizando cada gesto, cada movimiento. Tras cada error,  analizaba la causa- efecto. Tras cada acierto, analizaba la causa-efecto. Nunca dejó de intentarlo. Trabajo, trabajo y trabajo. Tx3

«Yo creo en la suerte, y he descubierto que cuánto más trabajo, más suerte tengo» Tomás Jefferson.

Jesús Botello

Profesor RFEF

Basado en el libro que se publicará próximamente sobre Manuel Pellegrini

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