Un mago, una varita y 100 trucos 

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Dicen que quien tiene magia no necesita trucos. No sé entonces si llamar magia a eso que tiene Sergio Canales, pero trucos sí que tiene unos cuantos. Y lo mejor para los béticos es que no solo los deslumbra con ellos sobre el terreno de juego, sino también fuera de él. Su principal truco ha sido el de entender el sentimiento por las trece barras, grabárselo en vena y difundirlo como si de un mandamiento de tratase. Y así es como se ha ganado todo el cariño de una afición. 

 
Llegó y su fichaje no dejó indiferente a nadie. Sin embargo, pocos esperaban que llegase a tal nivel defendiendo el escudo del Real Betis. A la gente le encanta hablar de segundas juventudes y es que parece ser así. Canales es un niño en medio del patio de un colegio. Ese que disfruta, maneja el cotarro y se vuelve a casa como si hubiese repartido piruletas entre todos los fanáticos de Heliópolis. 
 
No sabemos cuánto durará esta fortuna que tiene el cuadro verdiblanco por contar con un pupilo como él. Lo que sí está claro es que Sergio Canales destaca entre el resto. Es el alma de este equipo. Cualquiera diría que son solo 100 partidos los que lleva en la capital hispalense y no una vida entera. El sentimiento lo tiene, la calidad también. El único deseo ahora es que dure, que el barco siga zarpando a las órdenes de este capitán. 
 
Un ejemplo de superación, de resiliencia, de no tirar nunca la toalla. Las lesiones no han podido pararle, porque la mente y el corazón siempre serán más fuertes que cualquier impedimento físico. Porque esa es la llave del éxito y a Canales debe de pesarle el llavero. Durante toda su carrera deportiva no ha dejado de crecer y en el Real Betis solo quieren que siga siendo así. Que los años pasen y el ’10’ se conserve como el buen vino dentro de la bodega de las trece barras.