De nuevo, habrá siete partidos en apenas 21 días, en los que el equipo deberá despejar todas las dudas que ha generado el nuevo proyecto hasta el momento.
Este carrusel arrancará el domingo frente al Elche, que pondrá a prueba no sólo a los pupilos de Pepe Mel, sino también a un césped del Villamarín que ha deparado no pocos quebraderos de cabeza. Cuatro días después, el jueves, Heliópolis recibirá la visita del Vitória de Guimaraes en un encuentro de vital importancia para las aspiraciones continentales de la escuadra de las trece barras, puesto que un triunfo allanaría muchísimo el camino hacia la siguiente ronda, mientras que una derrota sólo serviría para complicarse la vida.
Después, tocará ir al Vicente Calderón, donde esperará un Atlético que ha comenzado la temporada como un tiro y que busca demostrar que, esta vez sí, es una seria alternativa de poder a Real Madrid y Barcelona.
Y casi sin tiempo para recuperarse de un desplazamiento tan complicado, el Betis recibirá al jueves siguiente al Levante en La Palmera, con la obligación de sumar tres nuevos puntos para evitar urgencias y dificultades.
Más tarde, esa misma exigencia aparecerá en La Rosaleda, frente al Málaga, donde los verdiblancos tendrán que sudar muchísimo la camiseta para no venirse de vacío.
Aunque este tramo del calendario seguirá exprimiendo a los heliopolitanos todavía una semana más. Lo hará con la visita a Guimaraes, donde, de nuevo, el equipo puede dar un paso de gigante para hacer aún más grande el sueño europeo o ver cómo se empieza a difuminar definitivamente.
Además, el Barcelona será el encargado de poner el cierre a este maratón de partidos, con su visita al coliseo de La Palmera el domingo 10 de noviembre, cuando se comience a vislumbrar un nuevo parón y toque hacer de nuevo balance.
Hasta entonces, espera un tramo del calendario de infarto y en el que, ya sea por sensaciones u objetivos a corto plazo, fallar está prohibido. El futuro en la Europa League va a estar en juego, pero también la tranquilidad en la Liga, por lo que resulta obligatorio que el equipo demuestre de una vez por todas de qué está hecho y encuentre una línea a seguir que, de momento, sólo ha aparecido con pequeños fogonazos.
Llega el momento, por tanto, de que Mel vuelva por sus fueros, sacándole todo el rendimiento posible a un vestuario que, a priori, sigue estando más compensado que el del curso pasado, pero al que, hasta el momento no le han acompañado demasiado los resultados. No obstante, para que el plantel funcione como es debido hay que ajustar piezas y acertar a la hora de colocarlas sobre el césped, algo para lo que se tuvo toda la semana pasada y también esta.
Ha habido tiempo para pulir errores y potenciar virtudes. Ahora habrá que demostrar en el campo que se tienen bien aprendidas las lecciones, porque la competición llega con ganas de volver hacer su examen y sólo podrá lograr un aprobado si se sabe llevar a la perfección la teoría a la práctica.
J. Julián Fernández