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Mel, rojillo invisible

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  • Mel, rojillo invisible

    viernes, 19 octubre 2012, 01:33

    Este domingo, en el inimitable horario de las 19:50 horas, el Betis visita a Osasuna. Si la historia hubiese transcurrido de otro modo, quizá el partido fuese más especial para el entrenador bético, Pepe Mel, que en 1987 se vistió de osasunista, aunque para poco más que para la presentación y los entrenamientos.
    La historia futbolística de Pepe Mel, un delantero centro no excesivamente hábil pero con facilidad para el gol, nace en las categorías inferiores del Real Madrid. Su primer salto a la actualidad se produjo a los 19 años en la campaña 83/84, cuando cedido en la RSD Alcalá fue el Pichichi de Segunda División B y de todas las categorías del fútbol nacional con 34 tantos. Es la cifra goleadora más alta de la historia del modesto club madrileño, que hoy añora sus tantos siendo el equipo menos goleador de las tres principales categorías del fútbol español (dos tantos en ocho partidos).
    Con esa edad y ese número de goles, el Madrid no tardó en pasarlo al primer filial, en Segunda, en la época posterior al ascenso al primer equipo de 'La Quinta del Buitre', con la que Mel convivió muchos años en la Ciudad Deportiva. En las tres temporadas que permaneció en el Castilla, Mel compartió vestuario con gente como 'Chucho' Solana, José Aurelio Gay, Julio Llorente, Adolfo Aldana, Julen Lopetegui, Santi Aragón o Juan Carlos Mandià, entre muchos otros. Curiosa también la coincidencia allí con Ángel Martín González, compañero después en sus meses en Pamplona y a día de hoy director deportivo del club rojillo.
    El primer año es usado por Juan Santiesteban como revulsivo intermitente, jugando 19 partidos, sólo tres de titular y un único encuentro completo, con un escueto bagaje de tres tantos. Ya en la segunda temporada en el Castilla, Mel hace un estimable registro de diez goles, considerándose titular. En la 86-87, en cambio, Mel sólo hace dos goles en 20 partidos jugados (siete de titular), perdiendo el sitio en punta ante Sebastián Losada y el danés Flemming Povlsen.
    Ahí es cuando entra Osasuna. El Madrid le deja libre y Mel acaba en Navarra en Primera, ya con 24 años, buscando según él "la garra que le faltaba". Pero una inoportuna lesión en el incio de temporada provoca que el bueno de Pedro Mari Zabalza muestre ya sus preferencias por Michael Robinson, vislumbrando además en El Tajonar una promesa de goles llamada José Angel 'Cuco' Ziganda. Mel abandona en diciembre Osasuna sin oportunidades, frustrado por no jugar ni un sólo partido, pero agradecido por el trato recibido. "He perdido tiempo y dinero pero estoy a tiempo de recuperarlo", aseveró el día de su marcha.
    Y sí, lo recuperó. En Castellón, en Segunda, donde estuvo la mitad de esa temporada y la posterior (88-89). En esta última anota 21 tantos (aquí uno de ellos y aquí otro), sólo por detrás de los 23 del racinguista Quique Estebaranz en la tabla de goleadores. El equipo albinegro subió y Mel tiene su cromo en Primera con los de Castalia, aunque nunca jugó con ellos en la máxima categoría. El delantero preferió quedarse en Segunda, en el Betis, a cambio de 23 millones de pesetas, donde sí que logró el Pichichi con 22 goles que sirvieron de principal argumento para el ascenso de su equipo. "No diga gol, diga Mel", rezaba una pancarta en un fondo del Villamarín hasta la que se encaminaba cuando marcaba en esa portería.
    Sus únicos partidos en Primera, pues, los jugó en la 90-91 con el Betis, anotando 14 goles en 31 partidos, una cifra muy valorable por dos motivos. El primero, que ese Betis fue colista destacado y bajó y el segundo, que el Pichichi de aquel año, Butragueño, acabó con 19 y sólo otros tres jugadores anotaron más goles que él en esa Liga -John Aldridge (Real Sociedad) Manolo (At.Madrid) y Milan Luhovy (Sporting)-. Siguió goleando de verdiblanco (aquí otra muestra) dos temporada más en Segunda. Posteriormente, Granada, Écija, Getafe (27 tantos con 35 años) y el Amgers francés vivieron sus últimos días de futbolista. En todos marcando goles, menos en Osasuna, donde no pudo mojar porque tampoco jugó

    La Liga hecha un cromo

  • #2
    Re: Mel, rojillo invisible

    Un sevillista cuando pierde su equipo sí que es un rojillo invisible.

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    • #3
      Re: Mel, rojillo invisible

      Pues yo al menos no sabía que estuvo en Osasuna

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      • #4
        Re: Mel, rojillo invisible

        Y yo que pensaba que el post era para criticar a Mel porque podría cagarla en el partido de hoy...

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        • #5
          Re: Mel, rojillo invisible

          Mel era el peor que te podía tocar jugando a las estampas

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