Recontracrónica: A tí no te gustaba el fútbol

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Y, sin embargo, el fútbol te ha rodeado durante toda tu vida. Ya tu marido fue uno de los que crearon el armazón de la UD Bellavista, traía y llevaba niños y juveniles por todos los campos de Sevilla y tus hijos empezaban, algunos bien y otro mal, como yo, a las órdenes del Chirri.

Después, cuando ya tu Manolo colgó las botas de directivo, te reenganchó al fútbol los regates de tu nieto en el Betis. Fueron dos temporadas de benjamín donde te encantaba ir allá donde tu niño ganaba partidos, guardando las fotos con tu nieto con mucho cariño.

Te gustaba ver a tus hijos juntos y nos ayudaste durante años a ir al Betis, a nuestro Betis, donde cada partido en casa era una reunión de la familia por tu culpa. Sí, madre, por tu culpa.

Han sido muchos años, toda una vida, rodeada de fútbol. Y por eso, ahora que ya no estás, quiero decirte que ha sido más positivo de lo que nunca pensaste. El próximo partido en casa haremos lo que llevamos haciendo casi veinte años, pero será diferente, porque miraremos al hospital donde pasaste tus últimos días y que no lo recordábamos desde que hace cuarenta años hacíamos guardia en su pasado militar.

Lo miraremos y recordaremos con pena, pero también con agradecimiento por la calidad humana y los cuidados que sus sanitarios te dedicaron.

En las gradas donde cada partido animamos al Betis, a partir de ahora, también tendrán nuestro particular minuto para recordar, quizá el 37, que fue cuando naciste, en aquella España en guerra que sufriste después levantándola como tantos de tu generación.

Yo recordaré la primera equipación, aquella de algodón sin marca comprada en Deportes la Paloma, a la que cosías el número de lona… Yo me pedía el de Ortega.