Reconvertirse o hundirse. Previa Levante UD – Real Betis

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En Heliópolis la situación está al rojo vivo. Una afición desesperada y un equipo muy tocado viajan en esta jornada intersemanal hasta tierras valencianas para enfrentarse a un equipo que no está atravesando su mejor momento y vive una situación límite, el Levante. El Real Betis debe hacer lo que no ha hecho durante toda esta temporada, encadenar una racha de victorias en este tramo final de La Liga si quiere cumplir su objetivo: hacerse con un billete para la Europa League. 
 
La efectividad, una pesadilla
 
El conjunto verdiblanco se vio lastrado un fin de semana más por su poco acierto de cara a puerta. El encuentro ante el Valencia fue una especia de deja vu de lo que se lleva viviendo jornada tras jornada. Muchas ocasiones y poco gol para los de Setién, mientras que el equipo ché con tres llegadas acabó firmando dos goles -teniendo como autor a Guedes- que acabaron dándole una victoria vital para soñar con la Champions. 
 
El problema para los de las trece barras sigue siendo el mismo. La efectividad de cara a puerta ha sido y es un quebradero de cabeza para el cuadro bético. Es un aspecto que probablemente no cambiará en estas últimas jornadas, ya que al Real Betis le hace falta esa figura. Sin embargo, deberán enfrentar los partidos de la mejor forma para conseguir los tres puntos en los últimos cinco duelos que restan si quieren conseguir meterse en Europa. De los últimos 15 puntos, tan solo han sumado cuatro, ahora que quedan otros 15, está por ver lo que pasará con los andaluces. 
 
Una de las malas noticias es que tendrán bajas sensibles ante el Levante. Feddal y Lo Celso ser perderá el encuentro por acumulación de tarjetas, y aunque el gran Canales ha vuelto a los entrenamientos, la duda sigue estando en Carvalho y sus molestias. 
 
Al borde del precipicio
 
Mucho más crítica es la situación que vive el cuadro granota. Llega a este encuentro salvado por la campana, con dos puntos de ventaja de los puestos de descenso y de su máximo perseguidor, el Valladolid. Los últimos encuentros de la competición doméstica será todo un tormento para estos equipos, que buscarán la permanencia hasta el último segundo. Betis, Barcelona, Rayo, Girona y Atleti son los rivales a batir que le quedan al Levante por batir, calendario complicado para todo lo que hay en juego. 
 
Asimismo, conseguir una victoria se antoja muy complicado para los de Paco López. Los últimos tres puntos sumados a su casillero fueron a domicilio contra el Celta, uno de sus rivales directos. No obstante, hay que echar la vista un tanto más atrás para revivir el triunfo más reciente en el Ciutat de Valencia, pues fue el 20 de enero frente al Valladolid por 2-0. Estos malos resultados en gran parte se deben a su gran fragilidad atrás, lo que hacen que se sitúe además como el equipo más goleado de la categoría, con 61 tantos en contra. 
 
Para este duelo en feudo propio, el Levante también sufre alguna que otra baja. Rochina no podrá estar presente por sanción, mientras que Sergio Postigo ha vuelto a ejercitarse, pero es duda ante el Betis. Por otra parte, el lesionado Doukouré, que se pierde toda la temporada. Con los que sí tendrá que tener cuidado el conjunto verdiblanco serán con Roger y Morales, los pilares del ataque granota que suman 22 tantos. 
 
Un mal precedente 
 
En el partido de la primera vuelta que tuvo lugar en el Villamarín, la suerte corrió de parte de los valencianos. El Levante se impuso con un gran resultado, dejando la portería a cero, siendo los artífices Roger y Morales por partida doble. Sin embargo, la pasada campaña el Real Betis ya conquistó el Ciutat de Valencia gracias a un gol en propia de Chema Rodríguez y un tanto de Sergio León, que no está teniendo mucho protagonismo en la actual temporada. 
 
Para seguir soñando con Europa, los de Setién deberán intentar repetir ese resultado en tierras levantinas. Sumar de tres en tres es lo único en lo que se puede alojar el equipo bético si quiere alcanzar su meta fijada a inicios de temporada. No lo tendrá fácil en estos últimos cinco partidos ni mucho menos ante un rival que se juega el descenso, pero agarrarse a la mínima posibilidad es lo que queda en Heliópolis.