La sonrisa. Real Betis – Girona CF

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La felicidad se comparte y se agradece. La alegría se transmite y se potencia. La sonrisa inspira seguridad y aporta optimismo. Cuando se confía en quien se tiene al lado, cuando se es generoso en los malos momentos, cuando te alegras por el compañero, cuando eres feliz con el éxito del grupo porque se piensa en los demás… se obtienen grandes resultados.

A veces olvidamos lo importante que es sonreir. Es normal; la vida sin pausa, el estrés diario por rendir y generar ingresos, la prisas mal entendidas con perder los modales… hace que sea complicado sonreir. ¡Incluso parece que sea algo malo! Claro, porque la seriedad forzada, el enfado como modo de liderazgo y el grito como motivación imponen más.

Cada vez hay más casos de personas que, como un limón, están amargadas y te lo hacen saber constantemente. Incluso parece que se sienten tan importantes que quieren amargarte a ti siendo desagradables, irrespetuosos o directamente bordes. Su YO es tan enorme que, si no están bien, quieren que TÚ no estés bien. Es egoismo vital. Viven en un color gris constante. La amargura se contagia. La tristeza se transmite y se potencia. Cuando no confías en quien tienes al lado, se obtienen resultados funestos. ¿Cuántas veces has sido un “limón”?

Por el contrario, sonreir se ha vuelto un bien escaso. Si miras a tu alredor ¿cuántas personas te sonríen al saludarte? ¿cuántas veces ves a alguien disfrutar tanto con lo que hace que te transmite la felicidad que siente? Dale la vuelta. ¿Cuántas veces sonríes al día? ¿Cuántas veces disfrutas tanto con lo que haces que las horas se te pasan volando?

Sonreir es un regalo que se da sin esperar nada a cambio. Es señal de generosidad, de empatía, de querer aportar y de decir: ¡Hola! Estoy aquí para escucharte. La sonrisa sincera es mágica. La persona que disfruta con lo que hace emana un carácter que trasciende como fuente de energía que potencia su desempeño. Todos recordamos deportistas de élite que cuando disfrutan juegan mejor, que durante un partido sabes que van a hacerlo bien porque no paran de pasárselo bien. Es una seña de serenidad y seguridad en lo que hacen. Demuestra personalidad para imponerse a los problemas diarios con una paleta de colores que pasan del amarillo del sol, al verde del césped, al azul del mar…

No hablamos de ser feliz de manera constante. Eso es imposible. Ni de reir en todas las ocasiones. Eso es irreal. Hablamos de lo importante que es encontrar razones para sonreir. De disponer de una gama de colores para pintar el gris que quiere teñirlo todo. Por eso, recordar todo lo que has pasado para llegar a donde estás, las interminables horas de trabajo, los cursos, aquel café, la falta de sueño, los sueños cumplidos, los viajes, las victorias, las frustaciones, las lesiones, las risas, las nuevas amistades, la familia que te acompaña y la que te contempla desde el cielo… son razones que de peso para pensar: ¡ahora es mi momento! Y si es tu momento ¿Cómo no voy a sonreir? ¡Disfruta!

Sonríe. Sí, sonríe. Cuando sonríes no solo eres especial, eres tú.

Jesús Botello

Profesor RFEF- Analista Deportivo- Autor de los libros “Scouting Deportivo” y “El estratega”

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