Yo acuso. Y ahora… ¿Hasta cuándo?

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Tras un fin de semana vertiginoso de club, de partidos importantes del Real Betis Balompié, llega el vacío, llega el periodo de rumores, cita para renovar el carné, ver la nueva camiseta, los adioses a diferentes jugadores por diferentes razones y las esperanzadoras llegadas. Pero es el vacío porque no hay domingo donde verte, ni himno que cantar al lado de tus hijos, tus amigos, tu gente. Esa sensación la tenemos todos los que alguna vez nos hemos emocionado con y dentro del Villamarín, juegue quien juegue. Larga espera.

            El partido del sábado ante el Real Madrid no era nada más que el ocaso de la temporada, ya todo decidido, y con muchas ausencias, unas por lesión y otras porque el jugador tiene otros planes y se borra. En cualquier caso, fue un partido donde nuevamente, aun sin jugarnos nada, el arbitraje decide anular dos goles, y en el primero no hay ninguna toma que haga coincidir la salida de la pelota con la situación del jugador que no interviene, y claro, se lleva 10 minutos el árbitro visionando la jugada, sin encontrar la excusa de lo que ya estaba decidido.

            Esto no es más que un resumen de un año completo bajo el mandato del presidente del CTA, que ha rebajado a cotas indignas no sólo las actuaciones arbitrales, sino el nivel de vasallaje de éstos con respecto a quienes le mandan. Tengan ustedes en cuenta que arbitrar a gusto del presi conlleva grandes gratificaciones, te mantienen cobrando un dineral que en la vida y tráfico privado diario sería impensable que lo ganasen estos señores y además los lleva a la internacionalidad, con lo que más dinero que gracias a sus decisiones obtienen.

            Sin esos errores estoy seguro que el Real Betis Balompié estaría más arriba en la clasificación. Pero es lo que hay, tengo sólo el derecho al pataleo.

            Este fin de semana ha sido increíble para la Institución más importante de Andalucía, el baloncesto empataba la eliminatoria para acceder a ascenso, el infantil se jugaba ser campeón de Andalucía, el juvenil DH (qué juvenil y qué entrenador) llegaba a una final de campeones que perdió con muchísimo honor y dignidad al escudo, el Deportivo se jugaba el ascenso ante el Pontevedra con 17.000 aficionados en el campo, impensable en muchos equipos de Primera, más de Segunda y ya ni hablar de 1ª ó 2ª RFEF.

            Con independencia de lo anterior, creo que debemos hacer balance de la temporada desde el punto de vista deportivo e institucional.

            Desde el punto de vista institucional, el club ha conseguido ya una velocidad de crucero muy interesante, mantiene clasificación europea, cantera con excelentes expectativas, récord de abonados y cuentas en beneficios, después de mucho tiempo. Quizás esto último se haya conseguido demasiado tarde y fruto de ello es que debemos hacer una ampliación de capital, de la que ya hablé en su momento y me mantengo, la solución que dará esa ampliación no me gusta, es necesario tener un patrimonio neto positivo, pero la forma de hacerlo va a cambiar, quizás definitivamente, el equilibrio de propietarios, haciendo más grandes a los ya grandes y, por tanto, eliminando aquello del “Betis de los béticos”,  serán pocos con muchas acciones y por ello todo el poder concentrado. Con lo fácil que hubiera sido darle protagonismo a la Fundación y ésta adquiriese las acciones, manteniendo el club por medio de la Fundación la propiedad y no en manos privadas, que serán béticas o no, que harán Betis o negocio, no me extiendo más pues ya fue objeto de un artículo pertinente.

            En lo deportivo, la próxima temporada conseguiremos un periodo de permanencia en Primera nunca antes visto, conseguimos tener por cuarta temporada al equipo en competiciones europeas. La verdad es que es ilusionante el futuro, y además a poco que podamos tener la aportación de los chavales que van destacando en cantera, tendremos un equipo competitivo y con sello de la casa. Sea.

 

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