Yo Acuso. La verdad sobre el caso Real Sociedad

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Un año más se llevó los tres puntos el Real Betis Balompié ante la Real, y es que existe un poder superior que impera en las disputas por encima de presupuestos económicos, rachas, estado de forma o ayudas arbitrales y es el poder de convicción, el Betis enfrenta los partidos contra la Real con la convicción absoluta de sentirse superior, suceda lo que suceda en el campo, y es que lleva tres años goleándolos, por más que compren jugadores, por más que empleen una presión rozante en la ilegalidad, al final se acaba imponiendo, ya lo dijo Pellegrini, este equipo sale al campo a ganar y luego pasará lo que pase.

Muchas bajas de titulares por ambos lados, a los que se sumó que ambos equipos compiten entresemana, sin embargo, la Real apostó por sumar más jugadores en el mediocampo, y en esa superioridad, apostó por hacer casi imposible el tráfico rodado por el centro, lo que anudado a que cada vez que se intentaba la salida de balón, encontraban faltas groseras que no tuvieron eco en forma de amarillas, convirtió en nulo el combate del primer tiempo, con alguna ocasión de la Real, pero de escaso peligro.

Así las cosas, la oportunidad pasaba por amplitud del campo, dando protagonismo a las bandas, aunque Luiz Henrique no abordó el ataque y Canales, por su tendencia natural en ocupar el centro, y por estar obligado a dar salida de balón en presión, se encontraba con una tarea adicional de asumir la estrategia abriéndose a banda, cosa que por disciplina hace, pero no como lo haría un extremo clásico.

En esta igualdad, destacó el partido de Sabaly y Pezzella en labores defensivas, un Guardado que gestionó con corrección la ausencia de Guido y un estelar Borja Iglesias, que fue el mejor, gol incluido, ganó en la pelea a Le Normand, y a todo el que osara en disputar un balón con él, habilitando al compañero, presionando, y si tenía ocasión intentando el disparo, suyo fue el movimiento que hundió a los defensores para que llegara luego Juan Cruz para marcar, el joven extremo junto con Carvalho cambiaron el sino del partido a partir del 60´, Cruz encaró con éxito y disparó en dos ocasiones, de las que una fue gol; ambos goles con protagonismo en asistencia de Alex Moreno que ya se echaba en falta su velocidad por banda, tan necesaria en el esquema de Pellegrini.

Volvió a ser titular Fekir, al que se le nota que bien por miedo a la lesión sufrida bien porque aún no está totalmente recuperado, en la exigencia de velocidad aparentaba no estar al 100%, a pesar de ello, se requiere que juegue porque necesita atención del rival y es diferencial en la medida que sabe qué y cuando debe hacer, aunque hay que reprocharle que pudo salir expulsado por un intento de bofetada a Merino que le estaba agarrando.

Se repite en todos los encuentros de este año la especial motivación de los rivales y un plus de aplicación defensiva que no roza, sino que es ilegal defender así, sólo es comprensible porque los árbitros lo permiten, hasta Pellegrini se quejó de ello, ya que cualquier intento de ataque era abortado mediante faltas que en modo alguno pueden interpretarse quisieran jugar la pelota, pues en su mayoría son agarrones o incluso blocajes más propios del rugby que de fútbol. Así se hacía imposible intentar jugar y proponer lo que quiere hacer el Betis.

Vino en los minutos finales el gol, en un desperezo de la presión que ya no le daba a los donostiarras, en incursión por la izquierda de Alex Moreno que en un pase atrás apareció el canterano Juan Cruz, para sin controlarla, ponerla en la base del poste sin posibilidad para el portero, magnífico gol de Cruz que si uno echa la vista a los goles en el filial es firma propia, casi todos los ajusta, bien al palo bien a la escuadra, define muy bien y además encara con mucha facilidad a los defensas, ocupa bien los espacios, hay un buen proyecto de jugador en este chico. El segundo vino ya con el contrario volcado, en un robo de balón de Alex Moreno que se hizo una carrera de cien metros, no sin que acudieran al remate otros cuatro compañeros, lo que dice mucho de la frescura que da la convicción y el estado de ánimo.

El Betis con esta victoria se coloca cuarto igualado al tercero, dejando una vez más la portería a cero, y a poco de cerrar la primera parte de la temporada antes del mundial de forma sobresaliente, la matrícula de honor de esta parte de la temporada la da el Derbi y aunque llegamos mejor que ellos, es un Derbi, con la certeza que sabrá afrontarlo en la preparación el Ingeniero, con la certeza que hay canteranos que transmitirán a los demás el significado de ganarlo y con la certeza que el balón es nuestro y el fútbol también, a ganar, ganar y ganar.

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